miércoles, 18 de abril de 2007

Una filosofía científica no es lo mismo que una filosofía verdadera, pues las verdades de la ciencia no son la únicas verdades. Prefiero pensar en una filosofía que toma las verdades de la ciencia, pero no se limita a ellas. Toma los conocimientos científicos pertinentes para los problemas que se plantea y se apoya en ellos, pero no se restringe a ellos, pues su ámbito no es el de lo empírico, sino los del sentido y el valor.

Las verdades filosóficas, al contrario de las verdades científicas, no son verdades sobre lo general, sino verdades sobre lo real, pero no sólo sobre lo real dado sino también sobre lo real posible, sobre la pluralidad de las singularidades concretas, sus interacciones y sus posibles.

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