sábado, 12 de febrero de 2011

La vida creativa es el resultado de la combinación de iniciativa, imaginación y perseverancia.

Iniciativa significa no dejarse arrastrar por la rutina, la comodidad o la pereza; significa tomar decisiones y comprometerse con ellas; significa inaugurar nuevos ámbitos para la propia vida.

Imaginación significa experimentación, probar nuevas combinaciones atentos a la emergencia de nuevas formas y cualidades; significa audacia, no creer que sólo es posible lo que ya es; significa arrojarse, no limitarse a esperar.

Perseverancia significa no ceder una vez que se ha tomado una decisión; significa renuncias a otras cosas, rechazar todo lo que es incompatible con el logro de la meta; significa no detenerse, no dejarse desviar.

Formas de creatividad humana

Cuatro son las principales formas humanas de creatividad: la creatividad en el pensamiento, la creatividad en el lenguaje, la producción de objetos que incorporan nuevos conocimientos o nuevas cualidades estéticas, y el autodesarrollo individual guiado por la inteligencia (el camino goethiano).

domingo, 9 de enero de 2011

Contra la existencia de Dios

Se puede demostrar que Dios no existe. Esta demostración depende de la suma total de nuestros conocimientos sobre el mundo, de lo que efectivamente sabemos que es, cómo es y por qué acaece. Lo intramundano se explica por lo intramundano. La existencia del mundo solo puede ser un problema cuando se plantea una cuestión asbtracta: la de que el mundo necesita tener un origen. Porque, se nos dice, todo lo que existe existe a partir de un momento determinado del tiempo y deja de existir en otro momento; nada se libra de esta suerte. Excepto un ser que exista necesariamente. Y si no existiera un ser que existe necesariamente jamás podría haber existido otra cosa.

De la nada nada viene. Perfecto. Algo tiene que haber existido. O tiene que existir por sí mismo. Pero, ¿por qué ese algo tiene que ser un señor con infinitos poderes que existe más allá del espacio y del tiempo y que por su decisión crea todo lo demás es decir, el mundo? Es hilarante. A esto hay que responder, en primer lugar, que el que cualquier cosa tenga un origen y el fin no significa que aquello que envuelvo o contiene todas las cosas, el mundo, también tenga que tener un principio y un fin. Es la falacia de afirmar de todo lo que solo vale para las partes. Entendemos que un conjunto no tiene que tener las propiedades que tienen sus elementos.

Pero muchos no pueden entender que la totalidad de lo que existe, el mundo, no tiene por qué tener el carácter de finitud y contingencia que tienes los seres que hay en él. No se trata de lógica, ni de conocimientos. Se trata de sentimientos. Les pesa y duele que algunas cosas acaben irremisiblemente. Desearían que no fuera así. ¿Qué cosas? Los seres vivos, más exactamente, ellos como seres vivos, que nacen y mueren porque así estamos hechos biológicamente. Deciden,por tanto, que debe existir algo necesario capaz de dar a su propia existencia carácter de necesidad. Pero el deseo puro no hace realidades jamás. El deseo humano sólo hace realidades unido al conocimiento y a la práctica, tanto más cuánto las voluntades se vnculan para obtner un bien compartido.

sábado, 8 de enero de 2011

Comienza 2011.

Para mí, el cambio de fecha no significa nada interiormente.

Vamos montados en una inmensa ola, cuyo volumen no cesa de incrementarse, sin saber si al romper ésta continuaremos vivos o seremos parte del pasado de la tierra. ¿Podremos cambiar su volumen, alterar su dirección?

Nuestra situación actual es producto de nuestra conciencia y acción préteritas. Vemos parte de los efectos de éstas y preveemos efectos peores de mayor magnitud, cuya realización depende de lo que continuamos haciendo, de la forma como social e individualmente estamos viviendo. Debemos cambiar. No porque sea un tiempo nuevo, sino para que hay un tiempo nuevo, para que hay más tiempo para nosotros.

La vida de los que nos sucederán será más díficil que la nuestra. Que lo sea lo menos posible depende de que enderecemos el espíritu. Me imagino muriendo consciente de no haber hecho lo que me correspondía y me era posible: esa muerte no sería buena, sería triste, amarga. El año pasado leí palabras de dolor y desesperanza ante lo que está sucediendo provenientes de la boca de José Emilio Pacheco y García Marquez, ellos que han hecho tanto. Inimaginable sería mi desolación por haber hecho tan poco como he hecho.

Debo cambiar. ¿Por qué es tan díficil? Porque hay demasiadas cosas placenteras a mi alcance. Porque cambiar implica renunciar a ellas. O concederles mucho menos tiempo. Que la disciplina es cosa impuesta, por supuesto. Pero ello no significa pérdida de autonomía, sino su potenciación.

¿Qué es teoría?

Hace un par de años, el Dr. Fernando Leal desarrolló, en el contexto de las Cátedras Nacionales, un curso sobre la teoría, sus uso y abuso en las ciencias sociales. Este curso era necesario porque, en nuestro medio académico, la palabra "teoría" es usada, verdaderamente, con una vaguedad espeluznante. Poca claridad se tiene sobre lo que es una teoría, sobre los elementos y estructura de la teorías. Se la piensa como interpretación, como construcción, como cuerpo conceptual, etc. Pero rara vez se encuentra una caracterización más o menos exacta. El Dr. Leal fue exacto y duro. Tomó, como base, la concepción de teoría de Georg Homans, que dice explícitamente lo que otros textos, incluso bien centrados en la cuestión, suponen. Una teoría es un argumento con intención explicativa, un razonamiento cuyas premisas explican, es decir, dan cuenta o razón, de algo afirmado en la conclusión. Lo explicado puede ser un hecho o acontecimiento singular o una determinada clase de hechos o acontecimientos.

Sin embargo, esto no supone inmediatamente una mayor claridad sobre la cuestión porque supone conocimientos que quizás faltan. En este caso, conocimientos de lógica, conocimientos que deberían ser suministrados a los estudiantes en el bachillerato, pero que no lo son -esta es mi hipótesis personal- orque desde hace décadas la enseñanza de la lógica simbólica en el bachillerato desplazó a la enseñanza de la lógico formal tradicional, en la que se exponían una serie de ideas sobre las definiciones, los conceptos, los juicios o proposiciones y los razonamientos, sus formas y estructuras. Debido a esto la afirmación de que una teoría está formada por proposiciones no significa para muchos por principio todo lo que debería significar: que una proposición es un acta con respecto a la cual tiene sentido la cuestión de su verdad o falsedad. Esto es básico y fuindamental, porque si no se tiene claro esto no es posible discernir la diferencia entre lo que es efectivamente una teoría y lo que el Dr. Leal denomina el "blablabla", que predomina incluso en buen parte de los planteamientos, al menos al inicio, de los estudiantes del doctorado en ciencias sociales de la Universidad de Guadalajara, incluido en los posgrados de excelencia de Conacyt.

En este sentido, este aspecto de la labor del Dr. Leal tiene seguramente un gran valor como contribución al elevamiento del nivel de claridad intelectual en el ámbito de las ciencias sociales en nuestro medio académico.

Deplorable es, a mi juicio, que a este curso no hayan asistido la mayoría de los investigadores de izquierda del CUCSH. Les hubiera hecho mucho bien. Sobre todo porque creen que no lo necesitan, lo que es totalmente falso. Y lo lamento porque la claridad y la profundidad mental es algo que deseo en todo aquel que piensa para cambiar la realidad, que no es poca cosa y que en cuanto intención implica enorme responsabilidad. No asisten, creo, porque piensan -si a eso se le puede llamar pensar- que el Dr. Leal es hombre de derecha y un positivista. Ambas apreciaciones son aberrantes. El Dr. Leal es, ante todo, un pensador crítico. Esto es lo que, por principio, debería de bastar a todos aquellos que buscan interlocutores que potencien su capacidad de entendimiento y aprendizaje, independientemente de para donde tirén en sus opciones políticas e intelectuales. No estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero lo que dice me genera dudas y me mueve a investigar. Pocos en este medio suscitan esto en mí. Por eso le respeto y celebro que contemos con él.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La mentalidad infantil de los creyentes

No lo puedo evitar. La infantilidad mental de los creyentes me da risa. Además, me molesta. Me encanta la forma como Bill Maher ridiculiza la historia de Jesús. Dios tiene un hijo (que es él mismo) y manda a una paloma (que es él mismo) a avisarle a una mujer que va a concebir al hijo de Dios (que es el mismo), quien ya en la cruz reclama a su padre (que es él mismo) por haberle abandonado (es decir, se ha abandonado a sí mismo). Es hilarante. Pero los creyentes dejan a un lado todo sentido correcto de entendimiento para admitir esa bufonada. Pascal dijo que el corazón tien razones que la razón no comprende. Es decir, deja a un lado tu inteligencia y cree historias estúpidas porque algo en tu corazoncito dice que se siente bonito creerlas. Nietzsche lamentaba justamente la corrupción de la razón de Pascal por el cristianismo. Que un tipo genial tenga que torturarse mentalmente para dar sentido al sinsentido es aberrante.

Que las historias religiosas fuesen creídas en los tiempos en que aún no se sabía como funciona el mundo puede comprenderse. Si ciento de millones de personas todavía las creen es debido a la ignorancia. Se arguye en contra el hecho de que ha habido eminencias que son creyentes. Pero, ¿quienes son tales eminencias? ¿Los teólogos? ¿Los filósofos? ¿O los científicos? Una base de conocimientos medianamente sólida sobre la estructura del universo, la vida y la mente es una respuesta abrumadoramente más satisfactoria a las preguntas existenciales que se pueda formular una persona. Esta respuesta no puede satisfacer a quien no la entienda. Lo que remite de nuevo al estado de ignorancia de la mayor parte de la población humana del planeta. Esta ignorancia no es responsabilidad de cada individuo. No, al menos, en la primeras etapas de la vida. Pero si en estas no se ha adquirido lo necesario, el mal está hecho.

Todos necesitamos educación. Pero, ¿para qué educar a la gente? ¿Para la libertad, la cooperación y la creatividad? ¿O para la obediencia, la competencia y la eficiencia? Esta es la cuestión. El conocimiento es poder. Por esta razón, los poderosos de hoy quieren mantener a la mayoría en la ignorancia, tanto de los conocimientos científicos como de buena parte -la más importante, la relativa a sus decisiones- del acontecer del día en que el que se juegan los destinos humanos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

El sentido de la vida. No se trata de encontrar el sentido de la vida, sino de darle un sentido, o sentidos, a la propia vida. Pero uno puede formular el sentido que quiere que tenga la propia vida y, sin embargo, eso no resuelve nada, puesto que esa formulación y la realización de ese sentido son dos cosas distintas. La primera requiere autoconocimiento y discernimiento de los valores; la segunda requiere de otra cosa que no sé como se llama exactamente, pero que tiene que ver con los conceptos de energía, voluntad, compromiso, disciplina. La dificultad reside en el trabajo que requiere ese cumplimiento y la renuncia a una serie de cosas de menor valor, pero más placenteras a corto plazo.