Atravesamos un mal momento: crisis económica, crisis política, violencia, epidemias, calentamiento global. Inquietud, desazón, incertidumbre, miedo son emociones a la alza en la sociedad. Los medios muestran lo malo, su proliferación. Lo bueno también brota y se disemina, pero callada, subrepticiamente. ¿Qué nos puede sostener y, más aún, impulsar, para enfrentar y pugnar por reducir todos estos males? La esperanza, el amor. Quizá ni siquiera esto. Quizá el anhelo de esperanza, la sed de amor.
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