¿Cómo vivimos el estar solos? Sospecho que debe haber muchas maneras. Algunos pueden disfrutar de ella, otros soportarla y la mayoría no la aguanta más de unos pocos minutos u horas. Acaso nuestra relación con la soledad es muy importante. Acaso diga mucho de nosotros mismos. Acaso valga la pena averiguar lo que nuestra relación con ella dice de nostros mismos.
Para comenzar, diría, en mi caso particular, que no me gusta la soledad, pero que la soporto, en el sentido de que puedo estar solo la mayor parte de mi vida. Sin embargo, acto seguido debo agregar que la sobrellevo de una manera que me resulta muy problemática por una razón. La televisión ha sido, desde mi niñez, una compañera. Desde hace unos trece o catorce años, me aficioné a escuchar la radio. Poco a poco, me he ido percatando de que vivir sin una presencia humana o sin una voz me resulta muy díficil. Me resulta díficil permancer mucho tiempo sin una u otra. Televisión y radio me proporcionan ambas, sin requerir mi participación continua en un relación.
La problemático consiste en que leer y escribir requieren una concentración sostenida de la atención. Toda actividad creativa necesita de una elevada dosis de soledad y silencio. Hay que evitar distraerse. Hay que volcarse íntegramente en la actividad. La soledad es una condición de la creatividad. No significa que haya que vivir aisladamente, sino que hay que saber aceptar la soledad, el silencio, el aislamiento para entregarse a un tipo de actividad no rutinaria, díficil y compleja que pone en juego nuestras facultades mentales superiores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario